Gruz 200 (Cargo 200), de Aleksei Balabanov. Rusia, 90´¡Otra de Balabanov! Este individuo es un pícaro manipulador que en la primera media hora de metraje te arranca sonrisitas nerviosas y después te pega un martillazo en la cabeza. La hija de un renombrado miembro del Partido Comunista cae en las garras (nunca mejor dicho) de una auténtica bestia policial decidida a llevar el término ultraje hasta las últimas consecuencias. El hecho de someter a la damita con una botella de gaseosa termina resultando casi una caricia respecto de lo que viene después, y eso que después (casi) no hay abusos sexuales explícitos. Mientras tanto (secuencias intranquilizantes de un mismo tiempo en diferentes lugares de por medio), un catedrático -también comunista- se emborracha, se siente triste e incapaz de hacer absolutamente nada, entra en crisis y comienza a jugar con la idea de bautizarse... al mismo tiempo que una ex-compañera del policía animal emprende un viaje con destino fijo en el ajusticiamiento. Hay escenas terribles (exponerlas no sería conveniente) que pueden convertir una acción suave -leer correspondencia, por ejemplo- en uno de los actos más espantosos de la historia. Y hay un final que, reparador a medias, no nos quita la incomodidad. Otro mazazo de Balabanov, del otro lado de la vereda respecto a It Does Not Hurt (al menos en cuanto a temática, no así en densidad y calidad de ejecución) y que nos hace pensar que se trata de un realizador que se atreve a casi cualquier cosa y que no le sale para nada mal. El catálogo hace mención a cierta similitud de este film con los primeros trabajos de Wes Craven. Es muy cierto y muy claro al menos durante la primera media hora (el momento de las sonrisitas nerviosas), luego de eso la similitud con Craven encuentra sustento en el recurso de montaje paralelo que intranquilizó a todo el mundo en The Last House on the Left. Aquí también el recurso intranquiliza, tanto como la anciana de pelo hirsuto y sonrisa inocente que mira TV todo el día.
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Daniel Celina
1 comentario:
se entiende el jugueteo con la idea del bautismo como un lavado espiritual de la culpa por no hablar??
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